Un cotidiano 2 de Octubre

“No temo al juicio de mis contemporáneos, sé y los mexicanos saben que en mi actuación ha habido aciertos y errores, pero que mis errores han sido involuntarios, que todo lo que he hecho, lo he hecho tratando de servir lo más eficazmente posible a México”

Palabras de Díaz Ordaz, el hombre que decía salvar a México atentando contra su libertad y torturando sus voces.

Madres desesperadas lloran a sus hijos muertos, desaparecidos y torturados, pues la cifra de víctimas es incierta, lo cual incrementa el repudio al poder Ejecutivo. En consecuencia de la arbitrariedad de autoridades e impunidad jurídica nacen colectivos desde las entrañas del hartazgo social.

Esto es México, el escenario de hace 45 años, algo similar al actual. Nuestra historia, no solo se representa en una fecha sino sexenios que arden y se manchan de sangre ante la dominación del mismo régimen.  Sin embargo, el de hace años era un país no solo es de estudiantes, también de trabajadores, amas de casa, campesinos, en sí, un pueblo unido y consiente de la falsa realidad que les vendían.

Aún hay pasos marchando, ya sea contra la Reforma Energética o acompañando a los maestros de la CNTE, otros algo anónimos, tras la baja cobertura mediática, así como los movilizados en Xalapa , quienes fueron amedrentados y desalojados en la Plaza Lerdo.

Foto: Proceso

Foto: Proceso

Ahora, nos encontramos segregados y “luchando”, pues el mayor ejemplo sería: ¿quiénes se levantarían ante la Reforma Hacendaría si solo afectara a la clase baja?.

De semejante tamaño es la segregación, pues tan pocos son los que se fusionan ante las desigualdades que sufre el prójimo, como tan pocos son los que sienten el 68 como una verdadera chispa de rebeldía y ejemplo de lucha social unida.

La nación nos reclama una reconstrucción de ideales basados en la historia, pero aplicados a un contexto que se sufre como aquella noche de Tlatelolco. Un contexto violento, que tal vez necesita ser más explícito para levantar a quienes perdonan y olvidan.

Acordeón retumba en el Parque Fundidora

El acordeón se luce, no cansa ni para, pues es el protagonista de la plaza BOF en el Parque Fundidora sede del Séptimo Festival Internacional Vallenato de Monterrey.

La tarde lluviosa no impidió que los amantes a este ritmo, proveniente de la costa Caribe de Colombia, dejaran de disfrutar la versatilidad de exponentes del género, tanto mexicanos como colombianos, entre los que se encuentran: Real Konkista Vallenata, Faber Escobar y Andrés Gallegos, Chihi Guerra y Óscar Augusto Ariza.

Los artistas acompañaron a nuevas agrupaciones quiénes presentan sus primeros temas el “Concurso de canción inédita”, el cual retumbó parte del Parque con su contagioso merengue.

Así que Monterrey estará acompañado de un buen son dentro del Festival Santa Lucía, pues el el acordeón diatónico, la guacharaca y la caja vallenata se harán escuchar a alto volumen en los espacios públicos de la Ciudad.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Mexicano ¿De nacimiento o Sentimiento?

¿Somos mexicanos de nacimiento o sentimiento? El mexicano de nacimiento que festeja cada “independencia” portando los colores patrios, gritando como mariachi, bebiendo tequila, decorando su rostro con bigotes falsos y entonando “cielito lindo” es el mismo que durante el año no consume productos o alimentos hechos en México por ser de “baja calidad”, aquel que ataca al gobierno en redes sociales porque así aporta más que saliendo a marchar. El mexicano de nacimiento también se destaca por considerar la política asunto de politicos, no de ciudadanos, y solo rechaza reformas o propuestas cuando siente que le pegarán en su bolsillo, aunque esa oposición sea mediante un “me gusta” o “compartir” en Facebook.

El mexicano de sentimiento es aquel que sostiene su bandera en cada marcha, considera las raíces indígenas parte de nuestra historia y por lo tanto las defiende, expone y promueve con el único fin de destacar su belleza y aporte multicultural; es el mismo que reprocharía y se plantaría contra la Reforma Hacendaria en caso de afectar solo a la clase baja. El mexicano de sentimiento no solo sabe cada estrofa del Himno Nacional, también conoce nuestra Constitución, y aunque su mente se sature de manipulación mediática, logra reconocer cuando se intenta dañar a la Patria mediante modificaciones privatizadoras o represivas en la Carta Magna.

Ambos mexicanos forman parte de la soberanía nacional, concepto abstracto y actualmente ignorado, que conlleva a ser vertebra en el desarrollo de nuestro país. Dentro de la soberanía, el papel del mexicano de nacimiento es simplemente superficial, pues no busca representar valores basados en antecedentes históricos y organizaciones socio-políticas.

El mexicano de sentimiento es la pura e idealizada representación de una identidad nacional colectiva, esta se construye contemplando razas, religiones, lengua, trabajo, nivel socioeconómico y educativo unidos para encaminar el fortalecimiento de un Estado-nación.

Sin duda, estos conceptos rechazados, despreciados y subterráneos son el asta que sostienen a la bandera tricolor, ya que, aparte de definir una identidad nacional, nos introducen en un empoderamiento del pueblo para defender nuestros derechos y garantías individuales.

Aunque el sentido de pertenencia nacional es un desarrollo que inició hace 203 años, no nos abstiene de llevar a un fortalecimiento cotidiano para no dejarlo caer.

México necesita ser sentido porque está sufriendo, no soporta más muertes, desempleos, jóvenes sin ilusiones, madres y padres sin rastro de sus hijos, maestros con sus derechos pisoteados, universitarios temerosos,  periodistas asesinados, políticos sin compasión, empresarios corruptos y medios de comunicación podridos.

Ahora es cuando esos mexicanos de nacimiento deben dejar de portar el estandarte tricolor tejido por distintos personajes para renovarlo tomando como referente el pasado, movilizando el presente y aterrizando un futuro digno de celebrarse cada Septiembre.