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“Aquí están jodidos porque dan monedas”

La poetisa Guadalupe Amor frecuenta cada domingo las calles de Barrio Antiguo, esto al ser representada por un actor regiomontano quien durante la tarde recita versos para los transeúntes. 

La mujer dice que nunca le dio Paz a Octavio y que a José Luis lo sacó de las Cuevas. Ahora, apoyada de un bastón de madera desgastado, camina en la empedrada calle Mina, en Barrio Antiguo de Monterrey.

Su tacón quebrado la hace cojear, pero no por eso deja de recitar la “Epifanía de sus Defectos”, que aun esté ella a metros de distancia, se escucha entre los comerciantes con su aguda voz.  

A pesar de lo grande de su boca, el color rosa pálido de su labial está por toda su cara, mientras que el maquillaje negro de sus ojos escurre en sus mejillas. 

Su cabellera café ceniza porta una enorme flor artificial en color rosa mexicano, que poco o nada combina con su vestido de estampados que se pierden en los diversos collares de perlas.  

Así es Guadalupe Amor, representada por un actor regiomontano, que le cuesta más trabajo despegarse de la “undécima musa”, que caracterizarla. 

“Empecé haciéndola por un juego en una reunión con un amigo y con el tiempo me fui dando cuenta que era un personaje importante de la literatura y del folclor mexicano, porque Guadalupe Amor era del folclor”, explica sentada en una pequeña silla plegable, negándose a salir del personaje. 

Muy conocida en su caracterización pues cada domingo desde hace más de dos años,  deambula entre artesanías y antigüedades típicas del Callejón del arte. 

“Cuando llegué aquí (a Monterrey) me encantó y ya se me olvidó qué chingados me preguntaste”, divaga.

Los transeúntes que la asechan ríen, le dejan monedas en su canasta de madera y uno que otro le coquetea, así como fueran los últimos años de Pita en las calles de la Zona Rosa. 

“Guadalupe Amor vendía poemas, sonetos, tercetos en la Zona Rosa y pedía billetes, aquí están jodidos porque dan monedas. Escribía poemas y también dibujaba, esa fue la cuestión porque viene aquí, porque está el arte que quiero transmitir a la gente”, refiere a la época del autoexilio personal de la poetisa. 

Sin embargo, al cuestionarle sobre su sobrina Elena Poniatowska, la recién ganadora con el  Premio Cervantes de Literatura, la “Pita Amor del Barrio Antiguo” reaccionó tal cual Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein lo hacía con la periodista. 

“¡Elena Poniatowska es una ratera! ¡Cómo se ocurre a esa hija de gata pedir tener el apellido Amor!, Pero pasemos a otro punto, me choca tener que hablar del patrio trasero de la República Mexicana”, gritó molesta causando risas y expectación entre las más de veinte personas que la rodean. 

Después, abrió su abanico de mano, blanco con flores azules, lo agitó velozmente y cambió de tema. 

“Como actor tengo que trabajar, y la justificación del personaje al llegar al callejón del arte y tengo dos años con esta gente. ¡Un aplauso para esta gente del callejón del arte!”, y su público aplaude. Entre estos un joven, expresó: “La amo”. 

Aunque se autodenomina actor, no deja al agudeza de su voz, ni el sutil y femenino movimiento de sus manos, y menos la arrogancia con la que Guadalupe Amor es recordada.  

A él, nadie lo llama por su nombre ni su amiga vendedora de accesorios artesanales a la que tantas veces le ha dedicado “Epifanía de mis defectos”. 

Su compromiso con las calles del Barrio que la deja ser la han motivado para filmar un cortometraje con el fin de atraer más visitantes. 

“Vamos a hacer cortometraje para darle auge a las calles, pero visiten el ‘Callejón del arte’, en el Barrio Antiguo del Centro de Monterrey, en la calle Mina esquina con Padre Mier, y dejen de ir al cine y ver futbol que es un asco”, expresó al abrir su abanico de mano y ocultar su rostro.

Alrededor de las siete de la tarde, Pita Amor realiza su última andanza sobre la calle Mina, pasa Morelos recita un último verso.

Después camina lentamente, sosteniendo su canasta de madera repleta con monedas que al terminar cada frase regalan sus admiradores, los jodidos. 

 

Por Gabriela Villegas  publicada el 16/05/14 en MILENIO 

 

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Psicodelia de la fina

“Lanzar el amor al cosmos” gritaba el baterista de una no tan agrupada banda de rock. Eran seis hombres que rondan los cincuenta años, algunos sin cabello, intercambiaban el micrófono mientras bebían tecate light en un escenario con bocinas de más de metro y medio postradas sobre una tarima roja.

El bajista, arrinconado en una esquina, se daba el lujo de parar de tocar para dar un largo trago a su cerveza, así fuera el clímax en una de Iron Maiden. A dos pasos, un tipo que parecía tocar rolas de su autoría para una multitud cuando cerraba los ojos, fruncía el ceño, apretaba los labios y con velocidad deslizaba sus dedos en su guitarra negra.

El vocalista, ¿Quién era el vocalista? un momento un tipo alto y calvo tomó el micrófono, pero despareció y lo sustituyó un flaco, luego la voz desaparecía por un instante del repertorio.

Rockeros en camisa polo

Rockeros en camisa polo

A pesar de los más de treinta grados, cinco mesas llenas les aplaudían, en una de estas unas rubias cuarentonas fumaban hasta que una aburrida, al parecer por la inexistencia de una conversación, se levantó y bailó, luego sus amigas levantaron su cabeza y dirigieron sus Smartphone a la olvidada.

A un lado de la banda dos chicas, disfrutaban, en vaporosos vestidos blancos, su cubeta de cervezas, mientras reían y entonaban a voz alta cada melodía.

Entre ellas rondaba el dueño del lugar, un tipo de peinado a fleco alto perfectamente intacto y vestía una camisa donde el color naranja sobresalía entre el amarillo y el rojo. Él con su barbilla de Jonh Travolta en Grease sonreía, a las repetitivas figuras de The Beatles, a las más de cien botellas vacías colocadas en una estantería a un lado de una colección de placas estadounidenses de autos, y también reía por la resurrección.

El cosmos nos llama

El cosmos nos llama

Unas guitarras enormes, pintorescas que remota a la década cuando el mundo gritó entre un jardín de margaritas, sostienen el techo con más de veinte esferas formadas de cristal, donde podrán renacer unas noches pistomusicales.

Al fondo, un mural con sujetos caricaturados de piel azul y ojos grandes que bailan alrededor de un submarino amarillo, mientras a lo alto de la pared en una ventana de contornos blancos, John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr, George Harrison y la adorable Yoko Ono, alzan sus manos para saludar a los invitados.

En la entrada el David exiliado de San Pedro vigilaba su nuevo hogar el Woodstock, que revivió después de la inseguridad que azotó a Nuevo León, ahora cada viernes y sábado ofrecerá tardes de psicodelia musical con rock.

Adorables

“Sitting in an English garde, waiting for the SUN”

Blackbird fly

Sus cejas son diferentes entre sí, pues nunca aprendió  a delinearlas. Tampoco aprendió de su cabello, esas mechas negras, tan lisas que todo resbala. Ni le molesta, ni le preocupa.

Ella solo quería cubrirlo con una corona de flores o un sombrero, pero a la vez deseaba ser invisible.

Blackbird singing in the dead of night 
Take these sunken eyes and learn to see 
All your life 
You were only waiting for this moment to be free

 

Por Catherine Nessworthy

Imagen de Catherine Nessworthy

Área comercial de Santa Lucía se queda en el intento

El proyecto impulsado durante el gobierno de Natividad González cuenta aún con muchos locales vacíos y la adquisición de los departamentos construidos va muy lenta.

Publicado en Milenio.com 

Por Gabriela Villegas

Aunque con el proyecto del Paseo Santa Lucía se tenía una alta expectativa para impulsar el comercio en la zona centro de Nuevo León, a seis años de su inauguración no muestra el avance prometido.

En la administración 2003 – 2009, el entonces gobernador del Estado, José Natividad González Parás, lo promulgó como una “palanca generadora de empleo”.

Sin embargo, la zona cuenta con cerca de 15 locales, de los cuales la mayoría comercializa al pasar el mediodía o sólo durante las tardes, pues la afluencia de clientes y turistas no ha sido la esperada.

En un recorrido por el área, los locatarios, que en su mayoría ofertan comida tipo snack, comentan que los fines de semana el paseo cuenta con gran cantidad de transeúntes, pero el resto de los días se visualiza desolado y es hasta por las noches cuando las visitas aumentan.

Por su parte, los residentes de los antiguos condominios expresan sentirse satisfechos con la construcción del Paseo Santa Lucía, principalmente por las áreas verdes y la seguridad continua en sus 2.5 kilómetros de longitud.

Pero destacan como problemática la poca privacidad en sus viviendas, así como la nula vigilancia de sus casas que se encuentran expuestas hacia los paseantes, factores que han incrementado el número de robos en sus colonias.

“En tres meses nos han robado dos bicicletas, se están metiendo. Una vez fue en pleno medio día, fue hace dos meses y medio más o menos, y esta vez fue hace cuatro días, mi hijo dejó la bici y en lo que vino y fue ya no estaba”, detalló una mujer que habita entre el Paseo Santa Lucía y la calle Vicente Riva Palacio.

La visualización del proyecto urbano no fue simplemente comercial, pues también se propuso que la zona sería apta para crear nuevos edificios residenciales.

En el discurso inaugural del Paseo Santa Lucía, González Parás declaró: “Es un detonador de la transformación urbanística del centro de la ciudad, y lo que ahora, con el esfuerzo de generaciones hemos podido propiciar, es pasar el umbral de lo que era una ciudad de provincia en crecimiento a una metrópoli intermedia de calidad mundial que queremos que esté en la lista de las grandes ciudades del mundo”.

Dadas las expectativas, la constructora Desarrollos Delta fue de las pocas en invertir para generar sectores inmobiliarios, ya que la propuesta urbana ‘La Capital’, ubicada en Washington #1400, es la única edificación contemporánea.

El complejo residencial cuenta con dos edificios, uno con departamentos en venta que se cotizan desde dos hasta cinco millones de pesos, costos que varían dependiendo la vista, medidas y distribución de espacios.

El segundo edificio que es de menor altura, está destinado a la renta de condominios que se cotizan desde 7 mil 620 hasta 14 mil 526 pesos mensuales; los más económicos cuentan con 40 metros cuadrados, mientras que los más costosos miden el doble.

Aunque se ofrecieron con tiempo de anticipación a su apertura, empleados del lugar calculan que se han rentado 80 departamentos de 189 disponibles.

Una problemática similar se presenta en la plaza comercial construida bajo el inmueble, pues cuenta con sólo dos negocios de comida y una tienda de conveniencia, mientras que alrededor de éstos se visualizan locales con lonas anunciando su “próxima apertura” en agosto… de 2013.

Por su parte, Juan Ignacio Barragán Villareal, quien fungió como presidente ejecutivo de la Agencia para la Planeación del Desarrollo Urbano de Nuevo León en la administración de González Parás, indicó que: “el proyecto de Paseo Santa Lucía sí ha tenido despegue, pero más lento de lo que se pensaba”.

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“Ciclovía no es problema técnico, sino cultural”

Luis Gómez, integrante de Pueblo Bicicletero, indicó que la Ciclovía podría funcionar mejor bajo una estrategia con redes peatonales, banquetas amplias y buen sistema de transporte público.

Publicado en Milenio.com

Por Gabriela Villegas

Tras darse a conocer fallas en el proyecto Ciclovía por un monto de 6 millones 800 mil pesos al municipio de San Pedro, el colectivo Pueblo Bicicletero considera que el problema no radica en cuestiones técnicas, sino culturales.

Luis Gómez, integrante de Pueblo Bicicletero, organización activa desde 2009, indicó que la gran área a desarrollar es el tema de la educación, más allá de las condiciones de la infraestructura.

Aunque el municipio declaró que no se obtuvieron los resultados esperados, Gómez destacó que es difícil esperar gran respuesta, puesto que la cultura vial de la ciudad se basa en los coches.

“La ciudad lleva décadas poniendo el auto como su principal medio de transporte y muchos de los proyectos y desarrollos viales van dirigidos solamente al automóvil, entonces esto ha contribuido a que tengamos una sociedad muy dependiente del automóvil”, agregó.

Asimismo, recalcó que para el colectivo la implementación de ciclovías es sólo la primera fase, la cual debe complementarse con estacionamientos de bicicletas en zonas estratégicas, el préstamo de las mismas combinado con el uso de urbanos, lo cual incentiva a la trasportación de intermodal.

“La bicicleta junto con una estrategia que incluya redes peatonales, banquetas amplias; también integrado a un buen sistema de transporte público es la única forma que vamos a mejorar el tema de movilidad en la ciudad”, argumentó.

Anteriormente, durante un recorrido del municipio de San Pedro con personal del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) en la colonia Del Valle, las dependencias lo concluyeron con quejas de automovilistas y vecinos sobre el tráfico que genera al asignar un carril para el uso de bicicletas.

Dichos reclamos entran en las principales problemática del proyecto, las cuales serán modificadas en un periodo de cuatro a seis meses.

No obstante, Gómez indicó que la Ciclovía en sus 21 kilómetros abarca zonas que necesitan medios de transporte alternativos, sobre todo en tramos cortos.

“Al hacer la Ciclovía, decidieron enfocarse en tres polos, uno es el área norponiente, por San Pedro 400, Centrito Valle y la UDEM, creemos que esta estrategia puede ser exitosa porque son áreas que están enfocadas al estilo de vida de estas personas”, argumentó el ciclista.

Sobre la nula creación de vías similares al mencionado proyecto, pero en otros municipios del área metropolitana, el miembro del colectivo expresó que sí hay ingresos económicos para imitar la iniciativa sampetrina.

“Hemos visto que sí tiene recursos para hacer pasos a desnivel que se vuelven a llenar de coches, y no resuelven el problema de raíz. Entonces una ciclovía, imagínate la diferencia del costo, hay estructuras simples que sólo se necesita pintura, a diferencia de hacer un puente nuevo para el automóvil”, concluyó.